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El Habla de los Rufianes

Finrod Felagund: el elfo amigo de los hombres

10/10/2020
Finrod Felagund, el amigo de los hombres

¿No te parece injusto que la fama y el reconocimiento vengan siempre de la mano de la celebridad, y pocas veces de lo meritorio? Finrod Felagund es uno de esos casos en la literatura. Rey de Nargothrond e hijo de Finarfin, descendiente por tanto de Finwë y uno de los señores de los Noldor, Finrod Felagund tiene razones de sobra para que su nombre resuene en el legendarium de Tolkien. Pero ¿por qué para la mayoría es un desconocido?

guerrero

Las razones son varias, claro. La mayoría de la gente que sabe algo acerca de Arda o la Tierra Media es por las películas de Peter Jackson, o por haberse leído El señor de los anillos. Los hay, claro que no quieren acercarse a El silmarillion dado que les cuesta pasar de la «Ainulindalë» ―cosa totalmente respetable―. De cualquier modo, hoy quiero hacer un alegato a Finrod Felagund, y explicar por qué me parece tan importante para los acontecimientos que transcurrieron en Beleriand durante la Primera Edad del Sol.

Nacido en Valinor

Para empezar, Finrod Felagund fue un eldar (elfo) de la casa más poderosa de los noldor, liderada por Finwë, su abuelo, quien reinaría cerca de 9000 años. Noldo significa sabio en quenya, y era la segunda estirpe de elfos más poderosa, después de los vanyar.

Pero la importancia del nacimiento de este noldo no se debe sólo a la estirpe de procedencia; Finrod Felagund nació en la mismísima Valinor, al otro lado del mar. Allí moraban los Valar, espíritus de gran poder que dieron forma a la Tierra Media en los primeros días de la creación. El elfo vino al mundo en el año 1300 durante una era conocida como Edad de los Árboles. Durante aquel entonces el Sol aún no existía, y toda la luz emanaba de dos hermosos árboles, uno de plata y otro de oro: Telperion y Laurelin. Así que, para empezar, Finrod tuvo la virtud de contemplar con sus propios ojos una belleza extinta para la abrumadora mayoría de vidas que poblarían la Tierra Media a lo largo de incontables siglos.

los vanyar entran en valinor
Telperion y Laurelin, en Valinor

Aunque Tolkien no se detiene mucho en el detalle, sí que nos habla de que Finrod Felagund tenía un nombre de nacimiento: «Ingoldo», que significa «el noldo», en alusión a la etnia a la que pertenecía. Una cuestión de no poca importancia, pues este sencillo dato potencia la probidad de su raza volcada en el elfo como individuo; cosa que demostró durante los años siguientes con sus acciones llenas de sabiduría. Pero hasta incluso su nombre adulto, Finrod, fue tan querido entre los edain (los seres humanos), que durante las eras posteriores muchos de la raza de los mortales lo adoptaron para sus hijos en Númenor y Gondor.

El primero en contactar con los humanos

En efecto, fue Finrod quien contactaría por primera vez con los Segundos Nacidos, la raza de los hombres. Trabó amistad con ellos y en especial por Bëor, el jefe de su casta y el primer líder conocido en el mundo de la humanidad.

Fue también de los primeros en sentir el dolor de la pérdida desconocida por la muerte natural. He aquí un maravilloso fragmento de El silmarillion que ilustra esto:

«(…) por último Bëor el Viejo murió; había vivido noventa y tres años, y cuarenta y cuatro de ellos al servicio del rey Felagund. Y cuando yació muerto, no de herida ni de pena, sino vencido por la edad, los Eldar (…) lloraron mucho la pérdida de sus amigos. Pero Bëor había abandonado la vida de buen grado, y falleció en paz; y los Eldar se asombraron grandemente del extraño destino de los Hombres».

Tan estrecha fue su relación con los edain, que Finrod les prestó ayuda incluso en la batalla. De aquí se saca un curioso dato: Barahir, señor de los hombres, salvó la vida de Finrod en batalla, y éste le dio su anillo real en señal de agradecimiento. Durante las épocas posteriores se conoce a esta joya como el anillo de Barahir. Y por si no lo sabes, éste es el anillo que lleva Aragorn, hijo de Arathorn, y por el cual se le reconoce como descendiente de la casa de Númenor.

Finrod Felagund anillo barahir
Finrod Felagund entrega el anillo real a Barahir

Señor de Minas Tirith y Rey de Nargothrond

Si no has leído El silmarillion debo aclararte que cuando digo Minas Tirith no me refiero a la ciudad Blanca de Gondor. Minas Tirith era, durante la Primera Edad, una torre que se erguía sobre una isla fluvial en un paso entre montañas. ¿Entiendes la influencia del noldo en el mundo de los hombres a través de la cuidada obra del profesor? Ya todos los nombres (o casi todos) que Tolkien asignó, tanto a personajes como a lugares, están minuciosamente cuidados. Esto es lo que hace sobresaliente la coherencia interna de su obra.

Pero volviendo a otro dato etimológico de su obra. Finrod, además, fue contactado por uno de los espíritus creadores del mundo; el vala Ulmo le apremió a fundar su reino fuera de la vista del enemigo, en las entrañas de la tierra. Su reinado fue pródigo y pacífico debido a esto; vivir bajo las montañas hizo que Finrod se ganara el apelativo de Felagund, que en lengua de los enanos significa «el excavador».

El renuente a los silmarils

El silmarillion narra una sucesión de historias concatenadas en un solo libro. Sin embargo, si podemos decir si hay algo en común en todas ellas es sin duda que giran alrededor de los silmarils. ¿Recuerdas que antes te he hablado de unos árboles hermosos que daban luz al mundo? Los silmarils son los artefactos más maravillosos y bellos que han existido jamás sobre la Tierra Media; la luz que emanan contiene el poder de estos dos árboles que dieron nombre a toda una edad. La creación de estas joyas fue creación de Fëanor, el tío político de Finrod Felagund.

Finrod Felagund arpista
Finrod era un maestro del arpa

Pero no vamos a detenernos mucho sobre los silmarils, sino en su codiciada naturaleza. Permíteme esta pequeña digresión, estas pocas palabras para ponerte en contexto acerca de estas piedras. Como sabrás, el Anillo Único es un artefacto que atrae con su poder a todas las criaturas que se topan con él. Con los silmarils pasa algo parecido, aunque se ambiciona por los reyes y las casas nobles importantes, dado que son un símbolo de poderío hegemónico, no sólo de magia. Pues bien, Finrod Felagund es la excepción: nunca ansió tener en sus manos una de estas joyas. Gracias a su sabiduría, siempre se mantuvo suspicaz a la corrupción que podría derivarse de su posesión.

El que se sacrificó por Beren

Pero resultó, tristemente, que los silmarils estaban implicados en la muerte de Finrod Felagund. No las joyas en sí, si no los acontecimientos que se impulsaron por la búsqueda de una de ellas.

Beren, el mortal, apodado también el manco, se enamoró de una elfa llamada Lúthien Tinúviel. Para probar su valía y desposar a la elfa, Beren debía arrebatar de la corona del mismísimo Señor Oscuro una de estas piedras preciosas. La historia tiene su influencia en La hija del rey del país de los elfos, de Lord Dunsany, y es uno de mis capítulos favoritos de El simarillion por su preciosidad narrativa ―y porque sale Finrod, lo admito―.

Cuando Beren llegó a la ciudad oculta de Finrod, pidió a éste que le ayudara a arrebatar uno de los silmarils de la corona de Morgoth.

«De ese modo Beren llegó ante el Rey Finrod Felagund; y Felagund supo quién era, pues no necesitaba el anillo para reconocer a la gente de Bëor y de Barahir. (…) Le habló entonces a Beren con pesadumbre en el corazón: (…) los Silmarils están malditos por un juramento de odio; y quien los nombra con algún deseo despierta un gran poder del sopor en que están sumidos (…) No obstante, mi propio juramento se mantiene; y de ese modo todos estamos atrapados.»

beren y finrod felagund
Beren implora ayuda a Finrod Felagund

Finrod Felagund dejó atrás a los traidores que deseaban usurpar su trono. Sin importarle las consecuencias, les arrojó su corona y emprendió la marcha por devoción y amistad hacia el mundo de los hombres. Llegando a su antigua fortaleza, Minas Tirith, ahora sitiada por el enemigo, Finrod Felagund fue descubierto por un sirviente de Morgoth llamado Gorthaur el cruel. El rey elfo protegió la empresa de Beren con su vida, pudiéndose consumar el robo del silmaril. Con esta gesta cambió para siempre la historia de las edades posteriores. Tal fue la importancia de sus acciones.

Finrod Felagund vio su fin en la torre de Minas Tirith, la que fuera su hogar, en el año 465 de la Primera Edad del Sol. Fue asesinado por un licántropo enviado por Gorthaur, el siervo del Señor Oscuro. Durante la Segunda y Tercera Edades, este siervo sería conocido como Sauron.

Finrod Felagund: el más noble de todos

Quienes me hayan leído en más de una ocasión sabrán que siempre tuve debilidad por aquellos que no cosecharon tanta fama como otros, merecimientos aparte, por supuesto.

Incluso en la literatura me gusta reivindicar esto con ciertos personajes. Así, es comprensible que Galadriel (hermana de Finrod, por cierto) esté más presente en el pensamiento colectivo debido a los acontecimientos de El señor de los anillos. No obstante, me sale del corazón ensalzar a estos héroes de Beleriand que sin ellos la Tierra Media nunca hubiera sido la misma.

¿Y tú? ¿Conoces algún personaje olvidado por el colectivo que merezca ser recordado?