Lo que comentas lo he visto e intuido alrededor mío desde hace un tiempo largo y en gran medida lo achacaba al efecto “Salvame”, es decir, yo chillo y se me oye, con eso basta para que me respeten.

Me parece muy interesante y un tanto problemático que exista esta conducta, pero estoy de acuerdo con que lo mejor es cerrar la boca, sonreír y evitar a ese elemento o elementa.

Un slaudo,

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