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El Habla de los Rufianes

El mitago Robert Holdstock

14/08/2020
El mitago Robert Holdstock

Hace más de una década que moría Robert Holdstock, escritor de fantasía que publicara sus libros con varios pseudónimos. Quizá por eso no resuena tanto su nombre, o quizá es que su notable obra aún deba macerarse por el paso de las décadas, como ya ocurriera con otros escritores. De cualquier modo, Robert Holdstock se ha ganado un puesto en la cumbre de los escritores de la literatura fantástica, pues demostró que podían crearse historias maravillosas más allá de los clichés de la alta fantasía, prescindiendo de mundos donde habitan dragones, elfos y otras criaturas de los cuentos de hadas.

El Bosque mitago  de Robert Holdstock

Su obra más notable es Bosque mitago (Mythago Wood, 1984), libro que obtuvo los premios British Science Fiction (1981 en su formato corto) y World Fantasy, en 1985. No en balde se le reconoce el mérito de haber mezclado la fantasía y la mitología; Robert Holdstock era apasionado de los pictogramas y los mitos antiguos, un portento en el conocimiento de la cultura céltica y las leyendas artúricas. Su literatura expande este conocimiento acercando al lector las claves de nuestra cultura, que se mezclan con la fantasía.

Bosque mitago de Robert Holdstock

En la novela, Robert Holdstock nos habla de un bosque ancestral ubicado en Inglaterra, tan antiguo como el mismo mundo, y en el que ocurren cosas extrañas. El bosque Ryhope, que es como se llama, despliega una larvada magia que se nutre de los conocimientos de quienes lo transitan, haciendo que los mitos de las leyendas populares cobren vida y se manifiesten de forma tangible en su floresta. Estos son los mitagos, creados a partir del folclore popular. El término proviene de mito imago, que es la imagen idealizada de un ser mítico; imagen física, por cierto, que cambia según la cultura o la persona a la que el bosque sustraiga sus conocimientos. A medida que el protagonista, Steve Huxley, se adentra en este bosque, empezará a encontrarse con estos mitagos, vástagos de su propio saber; algunos encarnan los personajes de las leyendas antiguas, como Robin Hood.

El mito sin edulcorantes

mitago Robert Holdstock

Pero lo interesante de la novela es que Robert Holdstock no sólo nos plantea una relación perfectamente enhebrada entre el mito y la fantasía, sino que además nos tiñe la trama de un tono crudo y oscuro. La psicología de los humanos se retuerce al sometimiento de las reglas morales de los mitagos, que se imponen por encima del mundo ordinario. Resulta interesante que, llegados al punto de tener que combatir a ciertos mitagos crueles, Steve rechaza la idea de tomar armas de fuego.

«―La pistola, puede… ―dije―. Pero, Harry, el hombre que buscamos es primitivo. Ha elegido la espada y la lanza; pienso desafiarlo de la misma manera».

Extracto de Bosque Mitago.

Esto es lo que ocurre cuando la realidad nos da un guantazo: o nos espabilamos o perecemos. La supervivencia exige dejar atrás ciertos hábitos para enfrentarse a la crudeza del mundo. Es parte de la evolución de los personajes.

El riguroso Robert Holdstock

Como se puede ver, Robert Holdstock no cae en el presentismo histórico, y asume que los comportamientos de los que viven en otra época están plegados a leyes éticas distintas a las de nuestro mundo. Esto es lo que hace adulta a una de las mejores novelas de fantasía de nuestra época, lo que la dota de coherencia interna. La diáfana realidad de un mundo pretérito que no se arrodilla ante la corrección política ni a la moralidad actual. En las novelas de fantasía nuestro baremo ético se suele filtrar en ellas, haciendo que los personajes se perciban más afines a nuestra concepción maniqueísta. Pero aquí el escritor juega con la ventaja de poner en contraste ambos mundos: el presente y el pasado, produciendo el conflicto cultural y ético de una forma realista que nos deja satisfechos.

El amor

Amor por Robert Holdstock

Steve llega a enamorarse de una de las figuras mitológicas de la antigüedad: Guiwenneth. Cabe destacar que en los años ochenta hubo un repunte del interés por la temática de amor en las historias, hasta el punto de que su presencia era casi obligatoria para poder venderse. Era preceptivo encontrarse con este ingrediente en la obra del autor, claro. Sin embargo, aunque Robert Holdstock propone este recurso como uno de los pilares de la trama, maneja con soltura la disensión de planteamientos entre uno y otro personaje. Al fin y al cabo son dos seres distintos, de culturas distintas y con concepciones distintas acerca del amor y la amistad. La suspensión de la incredulidad, acordada con seriedad en las primeras páginas, queda a salvo con las disertaciones de ambos personajes al discutir acerca de su futuro amoroso.

El mito

El mito en la historia también es recurrente, pues Robert Holdstock nos regala un repertorio de leyendas célticas que apoyan la trama. Estas se manifiestan en el diario del padre del protagonista ―que fue un estudioso del bosque Ryhope―, y en la investigación que Steve hace sobre el bosque y los mitos antiguos. Todos sabemos que los mitos se perpetúan porque esconden una enseñanza, aunque los tropos siempre sean los mismos. Robert Holdstock pinta un cuadro de esos tropos más oscuro y sucio, y esto es lo que los hace más realistas. El miedo a lo desconocido nos acompaña conforme descubrimos más acerca de este bosque; Holdstock sabe desenvolverse con el terror.

En un momento dado, el protagonista deberá empaquetar y aventurarse hacia el interior del bosque mitago. A medida que se interna irá traspasando capas más profundas de realidad, umbrales que le acercarán más y más al corazón de la floresta, hacia lo que se conoce como Lavondyss. Aunque Ryhope es un lugar que se puede rodear en unas horas, Steve descubre todo un mundo en su interior, lo que sugiere que las leyes del espacio y del tiempo son distintas allá dentro. Las semanas transcurren, y las capas de los mitos medievales quedan atrás para revelar a los mitagos de la antigüedad.

La metáfora

El periplo de Steve le obligará a seguir el transcurso de un río que le llevará a los confines de la edad de hielo. A su paso irá dejando atrás las construcciones pétreas del medievo para llegar a aldeas de mitagos del mundo antiguo, que llevan poco tiempo en la práctica de la domesticación de plantas y de animales. Más adentro del bosque se topará con poblados más primitivos aún, que viven de la recolecta y la caza. Todos y cada uno de estos mitagos, son personajes importantes que se han inmortalizado a través de la tradición oral, y que quedan más ocultos del conocimiento humano que los que vive en la orilla del bosque.

montañas mitago de Robert Holdstock

La metáfora que se sustrae de este planteamiento puede adivinarse. Rober Holdstock nos está diciendo que los mitos persiguen a la humanidad, y que sus ecos aún resuenan en la lejanía. Las realidades más cercanas a nuestro mundo, a la linde del bosque, tienen nombres y son identificables. Pero existen versiones mucho más antiguas, leyendas construidas sobre otras leyendas que quedan ocultas en las capas más profundas del bosque de Ryhope, una alegoría de la memoria de la humanidad.

El mitago Robert Holdstock

Y llegados a esta conclusión, permítanme usar la metáfora de Rober Holdstock para que le rindamos un homenaje. Es indudable que el escritor ha impactado en el mundo de la literatura fantástica con obras de alta calidad. Si bien su nombre no resuena de forma tan comercial como lo hacen los de Tolkien o Martin, su habilidad para  enhebrar la fantasía y la mitología, unida a su inesperada y malograda muerte, harán de Robert Holstock un mito de la literatura fantástica. Pero más que mito, yo creo en el mitago ―y la leyenda― de Robert Holdstotck como escritor de fantasía de nuestra época. Un nombre cercano que se irá alejando hasta que el bosque de Ryhope lo acoja y lo lleve a su interior, a Lavondyss, a lo largo de los años.

Y esperemos que su inmortalidad se perpetúe hasta que llegue al corazón de ese bosque que representa la memoria humana, donde quizá su nombre se pierda, pero no su leyenda.

Ahora, me gustaría que le dieras una oportunidad a las obras de Robert Holdstock, nuestro mitago de la literatura, y abrieras uno de sus libros. Al menos, ayúdame a perpetuar su mito; él se lo merece.

Un abrazo.

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