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El Habla de los Rufianes

Los vanyar: aquellos elfos desconocidos

11/07/2020
los vanyar

Sobre los elfos de la Tierra Media, y sus diversos clanes, J.R.R. Tolkien escribió minuciosamente en su obra póstuma, el Silmarillion. De todas las familias destacó la de los noldor ―elfos sabios―, una raza cuyo hado marcaría un antes y un después en la Primera Edad del mundo, y que catalizaría la mayor parte de los sucesos importantes en las posteriores eras de la Tierra Media ―incluyendo la forja de los Anillos de Poder―. Pero aunque Tolkien se deleitara con los noldor, de entre todos los clanes los líderes fueron los vanyar, elfos que no están tan presentes en su literatura y son, por muchos fans de las películas, completos desconocidos.

El despertar de los Primeros Nacidos

Todo comienza en la Edades de los Árboles, en una región de la Tierra Media llamada cuiviénen, mucho antes que los sucesos de El señor de los anillos, donde los primeros hijos de Eru ―el Único, dios del mundo― abrieron sus ojos y enfocaron un firmamento lleno de estrellas. Eran los vanyar ―en singular «vanya»― que en la alta lengua de los elfos significa «los hermosos», aunque ellos se llamaban a sí mismos los minyar ―«primeros elfos»―.

vanyar en su marcha

Los vanyar fueron los primeros en amar la luz de Varda, creadora de las estrellas, y durante un tiempo vivieron a la vera del mar hasta que sus hermanos fueron despertando paulatinamente. Por aquel entonces la Tierra Media no tenía sol ni luna, y un manto negro de luces hermosas era toda la lumbre que ellos tenían, aunque les bastaba para ser felices.

La Gran Marcha de los elfos

Oromë, uno de los valar ―un espíritu superior, creador del mundo― encontró a los Primeros Nacidos de Eru, esto es, a los elfos. Enamorado, los invitó a ir a Valinor, la morada de los valar, en un continente al otro lado del mar. De esta forma los distintos clanes de los elfos emprendieron una larga marcha para conocer Valinor, ubicada en el continente de Aman. Los primeros en poner pies en el camino fueron los vanyar, poco numerosos, seguidos de los noldor y los teleri. De estos últimos, llamados «los rezagados», una parte prosiguió el viaje con sus hermanos mayores, pero otra quedó embelesada de la región de Beleriand ―en realidad uno de sus líderes prefirió quedarse―, y fueron llamados los sindar (elfos grises).

Resumen de las familias importantes

Por tanto, los clanes que conforman la marcha de los elfos quedan catalogados de esta forma:

  • Vanyar (elfos hermosos): liderados por Ingwë, Rey Supremo de los Elfos.
  • Noldor (elfos sabios): liderados por Finwë.
  • Teleri (elfos rezagados): Liderados por Olwë y Elwë.
    • Sindar (elfos grises): Liderados por Elwë, también llamado Thingol, que se quedó en la Tierra Media.

Los tres primeros clanes ―a excepción de los sindar― son llamados calaquendi ―elfos de la luz que fueron a Aman, la tierra de los valar―; los sindar ―grises― están a medio camino. Existen otros, los moriquendi (elfos de la oscuridad), que fueron renuentes a conocer a los valar y, por tanto, moraron en la Tierra Media sin conocer la luz que se les brindaba.

Aman, la tierra de los valar

los vanyar llegan a aman

Los elfos llegaron al fin a las playas del oeste y, de una bahía, los valar arrancaron un pedazo de tierra sobre la cual los elfos viajaron a modo de isla flotante. Fue así como los tres grandes clanes llegaron a las costas de Aman, el continente regido por los guardianes del mundo.

Lo primero que vieron los Primeros Nacidos fueron las imponentes murallas que protegían el continente. Se trataba de una monstruosa cadena de montañas llamada las Pelori. Pusieron pie en las costas de la bahía de Eldamar, en donde posteriormente la cadena de montañas se abriría para dar paso al interior del continente, y allí fundaron su primera ciudad: Tirion.

Los vanyar se adentran en Valinor

Pero los vanyar eran elfos destinados a propósitos mucho más elevados que sus hermanos menores. Dejaron la regencia de Tirion en manos de los noldor y se adentraron, junto a su líder Ingwë, en el interior de Aman para conocer a los todopoderosos valar, quienes les habían convocado en el principio de sus días.

los vanyar entran en valinor

Las llanuras que se explanaban ante sus ojos mostraron un poder desconocido hasta entonces, pues a medida que viajaban conocieron por fin el origen de una portentosa luz que mitigaba al de las mismas estrellas. Dos árboles, el Telperion y el Laurelin, brillaban con haces cegadores; uno plateado, otro dorado, derramando en el mundo una claridad llena de belleza sin parangón, pues era la manifestación más elevada de toda la tierra conocida.

A los pies del pico más alto de Aman, Valdimar se alzaba imponente. Era la ciudad de los mismos valar, donde los vanyar se instalaron para vivir junto a ellos, esperando no regresar jamás a la Tierra Media.

La Guerra de la Cólera y la vuelta de los vanyar

Ahora bien, al término de la Primera Edad, la Tierra Media había sufrido grandes calamidades protagonizadas por los Primeros Nacidos y los Segundos Hijos de Eru ―los hombres―. Una parte de los noldor se rebelaron contra las indicaciones de los valar: robaron por la fuerza los navíos de sus hermanos y, con las manos manchadas de sangre fraternal regresaron y declararon la guerra a Morgoth ―el primer Señor Oscuro―. Su prole se extendió por Beleriand y las guerras se sucedieron, muchas de ellas propiciadas por la codicia; los mismos Valar los maldijeron.

No nos vamos a detener en detalles sobre qué ocurrió con los noldor y por qué se llegó hasta este punto aciago, pero Eärendil ―padre de Elrond― cruzó el mar y se adentró en Valinor para cruzar las puertas de la capital, donde pidió ayuda a los valar y al mismo Ingwë, rey de los vanyar. La Tierra Media sufría, y hacía tanto tiempo que los valar le habían dado la espalda que pocas eran las noticias que atendían. Dadas las extremas circunstancias el perdón fue concedido: los valar prestaron ayuda para derrotar a Morgoth, y sus ejércitos emprendieron la marcha para combatir al Señor Oscuro.

Se dice que Ingwë, rey de los vanyar, jamás abandonó la tierra bendecida, pero sí lo hicieron su hijo Ingwion y su dedicada gente, que se armaron y cruzaron el mar junto al ejército de Valinor. Esta fue una decisión determinante para conseguir la victoria de los elfos, y el poder desatado fue tan brutal que la tierra de Beleriand quedó sumergida bajo un gran cataclismo.

La Dagor Dagorath (la Batalla de las Batallas)

Tolkien no especificó nada sobre los vanyar y su papel en esta parte de la historia, pero sí habló de que todos los pueblos libres participarán en una batalla final ―una especie de ragnarok de su legendarium―. En ella, todos los elfos, enanos, hombres ―de estos últimos sí especifica a Ar-Phârazon, rey de Númenor―, se reunirán en la explanada de Valinor, donde aunarán fuerzas para derrotar a Morgoth y a su pupilo, Sauron, el Señor del Anillo Único. Por tanto, se espera que los vanyar vuelvan a participar en el cataclismo final, donde el mundo se verá desecho y dará paso a otro renovado.

Los vanyar: aquellos elfos desconocidos

Si hay algún autor a quien no podemos acusar en absoluto de olvidar algo es a Tolkien. El profesor dedicó su vida a la creación de su mundo de una forma tan escrupulosa que pocos elementos fueron los que dejó en el tintero. En su universo existen datos tan específicos como el de nombrar dinastías enteras, fechando incluso los años de nacimiento y muerte de las personalidades más importantes. Tolkien nos regaló un mundo fascinante lleno de historias hermosas, con una cosmogonía de dioses que referencia a autores importantes en los que se inspiró. Como lingüista, aportó una riqueza abismal en la creación de varias lenguas para su cosmogonía, entre ellas el quenya, que hablaban por cierto los vanyar.

En mi opinión, los vanyar son descritos en la justicia que se merecen, sin más pretensiones que la dedicación del tiempo justo; tiempo que, de extenderse en ellos, hubiera adulterado la pluma del escritor en otras historias: como la de la raza de los noldor, tan fascinante y necesaria para explicar los acontecimientos de la Primera Edad.

Aunque debo confesar que siempre me intrigó saber algo más de los primeros elfos que abrieron los ojos en el Cuiviénen, siempre quedará en el magín de mis pensamientos cómo llevaron sus vidas en los salones sagrados de Valdimar, y qué podrían haber hecho de haber regresado prematuramente a la Tierra Media.

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